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Amarás a tu prójimo.

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Lucas 10:27

Jesús nos dice que el mandamiento más importante es amar a Dios con todo nuestro corazón y el segundo es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Hoy quiero escribir sobre el segundo mandamiento. Amar a tu prójimo como a ti mismo.

¡Bueno primero tendremos que partir en como amarnos a nosotros mismos y no diré las frases típicas que la mayoría de los coaches nos dicen: ¡Mírate al espejo, come sano, has ejercicio y valórate! No digo que no es importante cada una de las cosas ya mencionadas, es una parte de amarte, pero amarnos va más allá de eso.

Nuestra salud mental es muy importante y con eso me refiero a lo que hacemos para alimentar nuestro cerebro. ¿no podríamos comer algo que está en mal estado verdad? Por qué sabemos que nos vamos a enfermar, lo mismo pasa con nuestro cerebro, no podemos llenarlo de cosas negativas, de odios, de rencores o envidias, por qué estamos enfermando nuestro cerebro. En cambio podemos alimentarlo de amor, compasión, humildad y perdón.

Al alimentar nuestro cerebro con acciones que nos benefician automáticamente benefician a quien nos rodea, si nuestra mente está ocupada envidiando al vecino o al compañero de nuestro trabajo, ¿cómo podremos darnos cuenta de las personas que nos necesitan?

Nosotros tenemos la capacidad de transmitir lo negativo y lo positivo. Cuando era niña evitaba leer el periódico por qué normalmente encontraba noticias dónde ocurrían cosas malas a personas que no conocía, pero aunque no las conocía me dolía, y empezaba a orar primero para que Dios cuidara de mi familia y segundo por las personas que sufrieron eso, en realidad me dolía y muchas veces lloraba por esas personas, eso se debía a qué mi madre y mi abuela me habían alimentado de amor, de amor al prójimo, ellas me habían transmitido amor, compasión y humildad y lo que bien se aprende nunca se olvida, yo miraba a mi abuela correr cuando le decían que alguien estaba necesitado o alguien enfermo, mire a mi madre cuidar de personas que la habían ofendido. Y aprendí a amar a Dios aún en las dificultades, eso fue lo que las personas más importantes de mi infancia me habían transmitido sin decirme una palabra.

Tengo un amigo que muchas veces que hablo con él me dice lo preocupado que está por qué me alimente, duerma bien y descanse y eso se debe que en la etapa que él me conoció me miró desvivirme por personas ajenas a mí, muchas veces no comía ni dormía bien por estar al tanto de otras personas, lo que él no sabía es que eso también era parte de mi alimentación, si bien no alimentaba bien mi cuerpo físico por cuestiones de trabajo o por ayudar a los demás, si estaba alimentando mi alma. Claro lo ideal es compaginar todo sin descuidar ninguna de las dos cosas.

Al decir amar al prójimo como a nosotros mismos es muy clara la idea, nosotros no deseamos que nadie nos lastime, se trata de comprender los sentimientos y emociones de las demás personas. En algunas ocasiones se puede salir de nuestro control el herir a alguien inconscientemente, pero siempre es importante mantener activa nuestra empatía y amor para poder cumplir con uno de los mandamientos más importantes amar a tu prójimo. Dios estara contigo en el proceso de amar a tu prójimo. Recuerda siempre que para Dios eres importante y te ama.


El que no vive para servir no sirve para vivir(Rabindranath Tagore)

Un corazón nuevo.

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Ezequiel 36:26

La promesa de un corazón nuevo. Muchas veces pensé que cambiar ciertos aspectos de mi vida sería una misión imposible y aunque leía este versículo, no entendía completamente el significado que debía transmitirme.

Los seres humanos tenemos la grandiosa idea que somos competentes para todos los aspectos que nos rodean y que nosotros mismos podemos curar nuestras heridas. ¿Pero qué pasa si te dicen que lo único que tienes que hacer es pedir y recibir? ¿Genial no? Pues eso es lo que refiere este versículo, la promesa de tener un corazón nuevo.

¿Por qué quiero cambiar mi corazón? No es, que el que tengo ya no me sirva o ya este viejo, es por qué el corazón que yo tenía estaba ocupado por vivencias que ayudaron a hacer un corazón de piedra, casi todas las personas cuando enfrentamos una situación que nos causa dolor o frustración optamos por hacernos más duros y tras cada arañazo de la vida formamos un muro que recubre nuestros verdaderos sentimientos y poco a poco la insensibilidad se apodera de nosotros, y pensamos que cada vez somos más fuertes. Pero la verdad es que solo nos estamos insensibilizando.

Hace algunos meses pasé por una situación muy difícil en la cual deseaba tener el corazón de piedra para no sentir, y alguien me dijo: si por esta situación pierdes tu bondad, habrán ganado. Por qué perdiste lo más importante, tu corazón y tu bondad.

No podría decir que de la noche a la mañana reaccione, pero si te puedo decir que obedecí y pedí mi corazón nuevo. No es sencillo cuando las personas te lastiman perdonar, no es fácil olvidar. Pero me aferré a la idea de obtener mi corazón nuevo. Ya no quería ser la persona fría y dura en la que me había convertido. Quería esa promesa de un espíritu nuevo.Y no me arrepiento al día de hoy. Mi corazón está poco a poco renovándose borrando todo lo largo de los años que se fue haciendo piedra.

Mi consejo es: no tardes en pedir tu corazón y espíritu nuevo, no te ciegues por el dolor o el rencor. No permitas que lo malo que haya pasado en tu vida te niegue la oportunidad de disfrutar de la paz y el perdón, transforma tu dolor en amor, el tiempo no regresa y no puedes evitar lo malo que un día pasaste, pero puedes cambiar el rumbo de los años que están por venir.

Solo tú sabes por qué estás pasando en este momento o lo que fue tu pasado y aunque sientas que nada podrá hacer olvidar y borrar el dolor, te diré que se puede, siempre y cuando quieras desechar todo lo que te lastima y darte la oportunidad que Dios te entregué un corazón nuevo.

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La paz que Dios puede darte.

Son palabras simples de decir. Sin embargo la práctica es muy difícil. Recuerdo cuando era niña, mi abuela siempre me decía que debía perdonar las faltas de los demás. Para mí parecía algo fácil de hacer. Pero los niños suelen ser crueles y yo pensaba que defender las causas perdidas era mi deber y eso me provocaba al mismo tiempo estar la mayoría del tiempo A favor y en contra de las personas, interiormente me volví una persona intolerante.

Luchando contra mi mal carácter trataba de calmar mis ideales. Pero mi error es que luchaba yo sola contra eso y al mismo tiempo me juzgaba a mi misma muy duramente, por qué pensaba que mi mal carácter era por qué yo era una mala niña.

Al pasar los años el carácter fuerte y la poca paciencia me perseguía y seguía enojándome y después arrepintiéndome y sintiéndome culpable cada vez más, no era un círculo vicioso, !era peor que eso! Era un avanzar sin final cada vez peor, por qué la culpabilidad avanzaba al grado de pensar que no podía acercarme a Dios por qué yo era mala.

Pensaba que Dios estaba molesto por qué había ofendido a mi prójimo, por qué me había desesperado y enojado.

Las experiencias me cambiaron, las consecuencias de mi mal carácter venían hacia mí, (algo que por cierto agradezco mucho) esas experiencias y ninguna salida me abrió los ojos. Solo tenía que decir las palabras correctas en la dirección correcta -Dios ayúdame. 

En ese momento que no podía más conmigo misma  no me importo pensar que Dios estaba molesto por mi forma de ser, lo que no me había dado cuenta años atrás, en ese momento la consecuencia de mis actos me enseñaron que Dios era mi único camino. 

Así que empecé a leer la biblia y aunque suene mal lo diré con honestidad, leer la biblia me era tedioso, por qué no entendía y eso me avergonzaba con Dios. No tener esa paciencia para aprender de él, pero no me rendí, cada día seguía leyendo y pasaban los meses y cada vez era más fácil, fue un proceso lento muy lento, pero no desistía por qué dentro de mí sabía que estaba tomando el camino hacia un futuro mejor, era mi boleto hacia la paz interior.

El obligarme a mi misma a leer la biblia cada día me hizo aprender a mirar al mundo con otros ojos, aprendí a qué todo ser humano y ser vivo es importante, aprendí a tener empatía. El mundo y las injusticias me dolían. Miraba a las personas y sus problemas como si fueran míos, muy adentro no cesaba de pensar en la niña que caminaba con zapatos rotos, en la persona que vi en el metro que pedían dinero, en el hombre enfermo de mi comunidad y me dolía no poder hacer lo suficiente por ellos. Aprendí a perdonar las faltas de los demás, a no guardar rencor en mi corazón y aunque no es fácil a veces pasar por alto las ofensas, siempre tengo el recurso de seguir aprendiendo de la Biblia y seguir en oración, sé que todas las cosas y cada paso que doy Dios está oyendo y abriendo el camino hacia el rumbo que él desea que yo esté. Y aunque en algunas ocasiones sigo enfadándome, también sigo aprendiendo día a día, aún me falta un largo camino por aprender y mejorar.

¡Ahora entiendo a mi abuela, el verla con las rodillas dobladas orando y su voluntad para leer la biblia todos los días. !Ella ya sabía sabía el medio para poder tener su paz interio!

Esperó que nadie se niegue el privilegio de hablar con Dios. No tengas miedo que Dios esté molesto. El quiere tu arrepentimiento de corazón y que jamás olvides que te ama sin importar nada. !El te ama!

Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en tí he puesto mi confianza. Señàlame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. Salmo 143:8

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Dios repara un corazón roto.

Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contrictos de espíritu. Salmo 34: 17-18

Dios tiene el poder de reparar un corazón roto. Pero muchas veces pensamos que al pedirle a Dios que borre nuestro dolor, el lo hará de forma inmediata. En algunas ocasiones así podría ser. Pero no es una varita mágica que de un día para otro borrará los recuerdos y quitará el dolor.

Todo lleva un proceso y muchas veces Dios quiere que pasemos por esos procesos, por muchas razones, ya sea para aprender y no cometer los mismos errores, para tener más fortaleza, para aprender cuál es la voluntad de Dios.

Estoy segura de que las personas que no tienen necesidades hablan cada vez menos con Dios. No digo que debamos sufrir para acercarse a Dios. Pero muchas veces nuestro dolor es producto de las decisiones que tomamos fuera de la voluntad de Dios.

La voluntad de Dios es perfecta y no causa dolor.

El mundo y sus deseos pasan; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:17).

Cuando conocemos a alguien muchas veces olvidamos hacer lo más importante, ponerlo en las manos de Dios. Y esto es: Padre que sea tu voluntad y no la mía.

En ocasiones estamos tan cegados por el deseo de estar con alguien, que tenemos miedo de ponerlo en la voluntad de Dios. Por qué no deseamos ser apartados de esa persona. Pero cuando la relación no funciona, viene el dolor, la desilusión y la frustración. Y es ahí cuando Dios actúa.

Y Èl me ha dicho: Bàstate mi gracia; por qué mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, me gozaré en mis debilidades, para que el poder de Dios more en mí. (2 Corintios 12:9)

No hay cosa que Dios no pueda hacer, pero como seres humanos debemos aprender a esperar el momento justo que Dios ha marcado para perfeccionarnos. Dios quiere que le pidas y no dejes de orar, Dios quiere hacerte fuerte y que pases el dolor por medio de su Amor.

La tristeza es condición humana. Pero la gracia de Dios es infinita. Pide a Dios por tu futura pareja, no dejes de orar y espera confiando que Dios tiene preparada la persona ideal que te acompañará el resto de tu vida. Pide a Dios fortaleza para sanar tu corazón y mantén tu fe que Dios puede sanar, no te desanimes si pasa el tiempo y aún sientes dolor. El dolor desaparecerá poco a poco, y tras cada oración serás una persona más fuerte y obtendrás la paz que solo Dios puede darte.

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Mi fe.

Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Hebreos 11:1

¿Por qué quiero hablar de la fe? Llevó días pensando cómo resolver algunas situaciones en mi vida actual, siempre pensé que mi cabeza y yo éramos suficientes para resolver los problemas que se avecinaban. Pero últimamente las puertas se cerraron de golpe. Cada idea, era un fracaso, no importaba cuánto me esforzaba en abrir una puerta, la puerta parecía tener un resorte para cerrarse y golpearme en la nariz.

Entonces empecé a orar, cada idea que tenía la ponía en oración, rogando por qué funcionará. Pero pasaba lo mismo, las puertas seguían cerradas. Me puse a pensar: ¿Dios escuchará mis ruegos ?

No creo ser la única que piensa que la fe le está fallando. Hablaba muchas veces con mi mamá acerca de Dios y le decía que tenía miedo que: “Dios no me escuchará”

Esos días que miras que todo sé está yendo de tus manos y no tienes el control de detener un inevitable desastre. Entonces leí este versículo de la Biblia: “Y todo lo que pidieres en oración, creyendo, lo recibiréis”

Yo me puse muy feliz al leer ese versículo.

Pensé: Bien. Manos a la obra, haré miles de oraciones con mucha fe. Y así lo hacía. Pero las puertas seguían cerradas y eso no solo me ponía triste, sino que también mi fe bajaba de nivel. Después de tantas oraciones y leer la biblia vino a mí otro pasaje de la Biblia: Padre, si quieres, pasa de mí está copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya… Y estando en agonía, oraba más intensamente: Mateo 26:42.

Entendí que no era que Dios no escuchará mis oraciones. Pero es que yo estaba pidiendo mi voluntad y no la suya. Pedía mi voluntad por que seguía creyendo en mí y mis grandes ideas. Pero no era la voluntad de Dios, tenía que dejar mis sueños para abrir paso a la voluntad de Dios.

No fue fácil, ni aun ahora lo es. Cambiar todo lo que soñé, por la voluntad de Dios, cambiar mi yo interior por algo desconocido, “es ahí donde entra la fe” la fe es lo que no ves, lo que te asusta por qué no está en tu control, pero viene la esperanza de que algo bueno viene, la esperanza en Dios por qué Dios nunca se equivoca, lo que Dios tiene preparado es mucho mejor que lo que deseamos aquí hay un pasaje que habla claramente de esto: ¿ Qué padre de vosotros, si su hijo le pide un pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿ O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿ Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? : Lucas 11:11-13

Descansando en este pasaje y en la promesa que Dios tiene para con nosotros, sigo orando todos los días para que Dios me de el rumbo a voluntad del padre, por qué para ser honesta, aún sigo perdida en mis ideas, pero tengo la fe que el padre abrirá la puerta correcta y yo me gozaré en su voluntad.

Mujer valórate!

Cada mujer es única e irrepetible, podemos asignar un valor a cada cosa , autos, viajes, ropa, casas y a un sin fin de cosas materiales.

Lo que se nos hace tan difícil es entender el valor que nos da el creador! ¿Por qué se nos hace tan difícil aceptar que Dios nos creo con un propósito único y diferente para cada persona?

En muchas ocasiones las mujeres nos encontraremos en diferentes posiciones dónde lamentablemente no somos valoradas incluso por nosotras mismas, puede ser en el trabajo, el hogar, en nuestro matrimonio o amistades, la buena noticia es que Dios tiene un valor para ti incalculable!

No permitas que los ojos incorrectos determinen tu valor.

Tu eres única e irrepetible, una pieza que no ha existido nunca, y jamás existirá en generaciones futuras por los años que queden en esta tierra, y debes saber que cientos de mujeres están pasando por la misma situación, sentimientos de derrota, insuficiencia, dolor o duelo.

¿ Como dejar de sentirme así ? Es la pregunta que se repite una y otra vez en nuestra cabeza, la buena noticia es que tenemos un pase mágico con nuestro padre, quien trabaja 24 horas del día los 365 días del año, y que está esperando que le busques.

Como mujeres, tenemos la obligación de aprender a vivir con dignidad, aceptando elementos que sencillamente, no podemos cambiar en un futuro próximo. No esperes la palmada en la espalda. Date esa palmada en la espalda tu misma! No puedes esperar que tú esposo, hijos o amigos te digan cuánto vales. Hay un dicho que dice: si tengo que pedirlo ya no lo quiero! Así pasa cuando transcurren los años y seguimos esperando que nos otorguen un valor.

Dios nunca se equivoca y Dios no te formo para que te pares enfrente de un espejo, diciéndote a ti misma que no vales nada.

La televisión, las revistas, la moda se ha encargado todo este tiempo de mostrarnos un prototipo de mujer hermosa. Y como me encantan los dichos ahí va otro : la basura de unos es el tesoro de otros! A qué me refiero con esta frase, lo que para una persona las modelos son hermosas para otras no! Cada persona tiene gustos diferentes y Dios se encarga de encaminarnos hacia las personas correctas, siempre y cuando nosotras pidamos por eso! Muchas veces nos preguntamos y preguntamos a Dios. ¿Porque nos pasa esto? Sin darnos cuenta que tomamos decisiones fuera de la voluntad de Dios. Y aún así tenemos nuestro descaro interno de cuestionar al creador y abusar de su infinita paciencia que tiene para con nosotras! Debemos ponernos a pensar que queremos de nuestra vida? ¿Queremos al chico malo que nos endulza la vista ? ¿O queremos la pareja y la familia perfecta que Dios tiene destinada para ti?

No pienses y no te lamentes en lo que nunca será. Date valor a ti hoy, ahora, tal como eres . Entiende que así y solo así, podrás llegar a ser todo lo que quieres ser.

Habla con Dios de manera personal y pregúntale cuál es su voluntad, pide que emocionalmente te de la fuerza y la fe para mantenerte positiva y para amarte, no descuides tu persona, arréglate, péinate, sonrrie y mírate al espejo cada día con amor. No podemos decir que hacemos la voluntad de el padre por qué amamos a nuestro prójimo, si primero no nos amamos a nosotras mismas! Permitamos ser amadas por nuestro padre y por nosotras mismas. Dios se encargará de el resto.

Motívate a ti misma día a día! En muchas ocasiones dejamos de largo el cuidarnos , descuidamos nuestra alimentación, nuestro sueño, y nuestro estado físico, por dar prioridad a los que nos rodean y es ahí donde no permitimos que nos valoren, ahí mismo donde nosotras mismas nos devaluamos antes los ojos de los demás y peor aún, ante nuestros ojos! Amate así como Dios te ama! El no ve tus defectos y no ve tus estrías ni las llantitas, no ve nuetras ojeras. Dios no nos dice: Ay por favor maquíllate primero y luego me llamas! Dios nos ve con amor puro es por eso que el no ve tus defectos, pide a Dios que te de la pareja y la familia o amigos que te vean con el mismo amor que Dios te ve.

Mujer virtuosa, ¿Quien la hallará? Por qué su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. Proverbios 31:10.