Soltería

Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Eclesiastés 4:9

Hace poco fui severamente reprendida por un hermano en Cristo por ser soltera, textualmente me hizo el comentario que me hacía falta un hombre para crecer en Dios. dentro de mí pensé: ¿Este hombre sí que cree que es tan fácil? ¿Él sabrá de algún market de maridos del que yo desconozco? ¿Será que puedo ir y elegir el que yo quiera?

¡Pues solo me quedo responderle que no era un hombre lo que yo necesitaba, que yo necesitaba más de Dios y no más de un hombre!

Bueno sé que peque de arrogante, ¿pero qué podía decirle? ¿Qué yo también tenía miedo de ser una quedada? Debía defender un poco de mi honor de alguna forma, al menos salvar un poco de mi orgullo de mujer, no iba a soltar el llanto y poner emoticones de lágrima.

Pero fuera del mal trago de saber que alguien más se preocupaba por mi estado civil aparte de mí, me puse a pensar ¿cuántas veces le pedía a Dios por el hombre que iba a formar parte de mi vida?

Pensaba que con que se lo pidiera cada vez que me acordaba era suficiente, era como cuando dicen: pedir trabajo rogando a Dios no encontrarlo. ! Me di cuenta de que tan secundario era para mí tener a alguien a mi lado para el resto de mi vida! Y que debía ser honesta con Dios, y decirle mis sentimientos.

Recapacitando dentro de mí, entendí que lo que tenía era miedo, miedo a ser lastimada, prefería bloquear cualquier sentimiento hacia otra persona para no tener el corazón roto. Debí decirle a Dios que mi miedo bloqueaba mi juicio de querer estar con alguien. Pero también tengo claro el hecho que no iré por la vida con una alarma que diga: !Es hora de encontrar un marido!

Solo sé que debo pedirle a Dios vencer el miedo de que me lastimen en tanto él prepara a la persona que será para mí. Dios tiene el tiempo perfecto y nunca llega tarde a sus promesas y sé que en alguna parte él tiene esa persona que será para mí y mientras tanto él trabaja en mí para que no ahuyente al pobre hombre que tendrá que aguantar mis inseguridades.

Pero a pesar de todo hoy vivo feliz con lo que tengo y lo que no tengo y cuando Dios decida cambiar mi soltería será por qué seré feliz y si él decide que me quedé soltera el resto de mi vida, también Dios me dará paz en eso.

Mi consejo es que pidan a Dios por su futuro marido y las que ya son bendecidas con el matrimonio no dejen de orar por nosotras que no tenemos. No, mentira, pidan que Dios fortalezca su matrimonio y que su pareja las ayude a crecer espiritualmente.

No olviden que Dios los ama infinitamente.

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